KAPUSCINSKI, Ryszard (1976), Un día más con vida
La primera vez que leí sobre África fue de la mano
de Kapuscinski con su obra maestra Ébano.
En ella escribe sobre las vidas de algunas de las personas del continente
africano y su encuentro con ellas. Recorre seis países: Zanzíbar, Ghana,
Etiopía, Nigeria y Sudán, plasmando sus inquietudes y sus modos de vida.
“Este continente es demasiado grande para
describirlo. Es todo un océano, un planeta aparte, todo un cosmos heterogéneo y
de una riqueza extraordinaria. Sólo por una convención reduccionista, por
comodidad, decimos “África”. En la realidad, salvo por el nombre geográfico,
África no existe.” Así comienza la obra Ébano en la cual logra captar la
esencia de estos países y de sus gentes, rehuyendo de los estereotipos y temas
de siempre (guerra, dictadores, enfermedades, etc.)
Con este libro, mi favorito del autor, no solo me
adentré en África sino que descubrí el periodismo de Kapuscinski; un periodismo
dedicado, verdadero y pasional. Kapuscinski hizo de su profesión una auténtica
forma de vida en la cual, movido por su curiosidad insaciable, no podía estar
sin recorrer y sin presenciar momentos históricos.
Ryszard Kapuscinski (Polonia, 1932-2007) es, para
muchos, el mejor reportero del siglo, un “maestro” en palabras de Gabriel
García Márquez y sin duda un gran escritor y comunicador dotado de una pluma
con mucho talento. Periodista de vocación e historiador de formación, se
aventuró en África por primera vez en 1957 con veinticinco años y regresó siempre
que se le presentaba la ocasión.
En Un día más
con vida el periodista polaco nos transporta a las calles de la capital
angoleña en septiembre de 1975. Considerada su mejor obra por el propio autor,
Kapuscinski relata el proceso de independencia de Angola y la consiguiente
lucha por el poder en el futuro estado soberano que se construía: la República
Popular de Angola, que derivó en el conflicto más largo de África: la guerra
civil angoleña (1975-2002).
Tras la revolución de los claveles, el colonialismo
portugués toca fondo y fija la proclamación de la independencia de su colonia,
Angola, para el 11 de noviembre de 1975 con la firma de un acuerdo entre MPLA
(Movimiento por la Liberación de Angola), el FNLA (Frente Nacional para la
Liberación de Angola), UNITA (Unión Nacional para la Independencia Total de
Angola) y el gobierno de Portugal en virtud del cual se crea un gobierno
provisional de coalición angoleño. El FNLA y UNITA abandonan dicho gobierno
cinco meses más tarde de su creación, empezando así la lucha por el poder de
Angola. Por un lado el MPLA y sus aliados Cuba y la SWAPO y, por otro lado, el
FNLA, UNITA y el apoyo de Estados Unidos e Israel, además de una invasión del
ejército sudafricano.
Tres meses antes de la fecha fijada para la
independencia, Kapuscinski se instala en Luanda. La habitación cuarenta y siete
del Hotel Tívoli se convierte en su hogar durante ese tiempo. Desde allí se
comunica con su agencia de prensa de Varsovia siempre que puede a través del
telégrafo. En aquel septiembre, nos cuenta el autor, todos los europeos
asentados en Angola huyen por mar o por aire en busca de refugio frente a la
posible guerra que va a estallar, convirtiendo a Luanda en una ciudad fantasma.
El autor asiste a un verdadero “éxodo blanco” viendo como la ciudad se vacía a
medida que pasan los días; sin embargo, insensato, decide permanecer y ver como
el último barco zarpa rumbo a Lisboa o quizás a Brasil.
Angola se hunde en un amiente de histeria y de
miedo; en medio de una guerra de dos bandos por el poder. Kapuscinski nos
describe el ambiente que se respira, la tensión que se palpa y la falta de
información. Nadie sabe dónde se encuentran los frentes, cuándo alcanzará el
FNLA la capital, qué carreteras están bajo el control de unos y cuáles bajo el
de otros. Nadie sabe en quién confiar y sobre todo en qué condiciones llegarán,
si es que llegan, a la independencia de su país.
El reportero se enfrenta a la muerte en cada momento.
Se considera el libro más personal y literario del autor, casi podríamos decir que
se trata de su diario de viaje. Plasma sus emociones y miedos ante una
situación dura, de una guerra que resulta difícil de sentir si no se ha llegado
a vivir:
“[…] la imagen de la guerra es intransferible. No se
puede transmitir ni con la pluma ni con la voz ni con la cámara. La guerra es
una realidad sólo para aquellos que están apresados en su interior, sangriento,
sucio y repugnante. Para otros no es sino una página en un libro o unas
imágenes en una pantalla; nada más.”
Kapuscinski palpa el sentimiento de abandono que
muchos angoleños sienten en esos momentos en los que Luanda se ve sumida en el
caos y la confusión. Con recursos precarios, escasez de agua y comida, cortes
de luz y el miedo en la sangre, el reportero se mueve como puede por el país.
En el segundo apartado del libro, “Escenas de frente”, el reportero nos
describe sus viajes a los frentes norte y sur. Viajes en los que una mala
decisión o la mala suerte pueden acabar con su vida. Vivir con la única esperanza
de poder llegar con vida al día siguiente, así es como pasa el reportero estos
días de guerra. De ahí el título de este libro.
El 11 de noviembre por fin llega y Kapuscinski está
allí para contarlo. Aunque el ambiente sigue tenso, se logra festejar dicho
momento con tranquilidad y Agostinho Neto, médico, poeta, también líder del
MPLA y en ese momento el primer
presidente, logra dar su discurso proclamando por fin la República Popular de
Angola. Tras siglos de dominación portuguesa, por fin Angola lograba su
independencia. De aquel país salía la gran mayoría de los esclavos hacia América. Portugal enviaba el capital humano angoleño a costas brasileñas para así tener
mano de obra para las plantaciones de algodón y de caña de azúcar.
Poco tarda en romperse el ambiente festivo, los
artilleros del FNLA continúan con la ofensiva. Acaban enzarzándose en una nueva
guerra de mayor magnitud. La guerra civil de Angola se vio condicionada por el
contexto de la Guerra Fría. El bando del MPLA recibió apoyo de asesores y
material soviético y UNITA y el FNLA asesores y material de Estados Unidos e
Israel, además de mercenarios occidentales. Una guerra alimentada por el apoyo
internacional a cada uno de los bandos que acabó por fin con la muerte de Jonas
Savimbi en 2002, líder y fundador de UNITA.
Kapuscinski, al limite de sus fuerzas, regresa después de la independencia a Polonia pasando antes por Lisboa donde se vivían unos momentos de tensión por petición de su agencia de prensa.
Kapuscinski, al limite de sus fuerzas, regresa después de la independencia a Polonia pasando antes por Lisboa donde se vivían unos momentos de tensión por petición de su agencia de prensa.
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Kapuscinski en Angola en 1975 |
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